Macarena Torres: la contención de Santiago Wanderers

De sus 19 años, Macarena Torres ha jugado 15. A los 6 entró a una cancha, desde los 9 que hace goles y desde de los 12 que comenzó a profesionalizarse. Ha pasado por tres equipos y sueña por poder vivir de lo que la apasiona, el fútbol.

La llegada de Macarena al fútbol

Luego de cantar el cumpleaños feliz y apagar las cuatro velitas, la Maca pasó abrir sus regalos. Recibió una polera, calcetines, juguetes y una pelota. Nadie sabe quién le dio ese tan preciado obsequio, que hasta el día de hoy la acompaña.

Macarena tiene 19 años, acaba de salir del colegio y es jugadora de fútbol de Santiago Wanderers. A su corta edad ha pasado por tres equipos, Cobreloa, Everton y el equipo porteño.

Comenzó a jugar con sus vecinos, Gonzalo, Daniel y Rubén, ella era la única niña del barrio que jugaba a la pelota. Por eso, cuando empezó a chutear, varias niñas la siguieron. Pero Macarena siempre destacaba dentro de sus amigas y amigos. “Tenía buen toque de balón”, recuerda su amigo Rubén, quién valora la técnica que posee la Maca.

A los seis años, su papá la inscribió en el equipo infantil del Club Deportivo Argentina. Era un pequeño club social compuesto por los vecinos de la comuna de Hijuelas en la quinta región. Ahí dio sus primeros pases y su primer gol.

Desde el córner al arco

Quizás es una coincidencia, pero los primeros goles que hizo Macarena fueron por pases desde el córner. La primera vez, tenía nueve años y su amigo de siempre, Rubén, le tiró a pelota. La pequeña Bellota como la apodaban sus cercanos, le dio un rodillazo al balón que terminó en el arco del rival La Febre. La alegría se apoderó de ella y de todo su equipo.

Los buenos partidos y hazañas se comenzaron a hacer más frecuentes en el equipo infantil del Club deportivo Argentina. Macarena Torres destacaba cada vez más entre sus pares masculinos, sus cercanos y padres lo notaron.  Por eso, cuando en el diario local salió un aviso de Cobreloa, que buscaban a niñas para formar la liga femenina del club, sus padres no lo dudaron y la llevaron a probarse.

Nuevamente la pelota venía desde la esquina, la ansiedad y la adrenalina del juego fueron la combinación perfecta. La Macarena Torres cerró los ojos y pateó en dirección al arco. Gol. Su primer gol por Everton, su primera anotación para un equipo que tenía trayectoria y que la podría llevar a la profesionalización del juego.

Foto por Fernanda Vargas bajo licencia Creative Commons ttribution-NonCommercial 2.0 Generic (CC BY-NC 2.0)

Contención en la cancha y en el camarín

Macarena Torres lleva la número tres en la cancha “tiene buena técnica y proyección al arco”  dice su amiga y compañera de equipo Valentina Saavedra. La Macatota se ha ganado un espacio en la cancha, en el camarín y entre sus compañeras. Es la que calma las aguas cuando hay roces y tira la talla pa’ subir el ánimo cuando el equipo anda de capa caída.

El fútbol no sólo le ha dado victorias, sino que también amigas y experiencias. La Bellota ha viajado por varias partes de Chile y del continente corriendo tras el balón. “Conocís gente, conocís lugares, e igual te da oportunidades como por ejemplo el acceso a la universidad y esas cosas”. El fútbol se ha vuelto un agente central en su vida y espera algún día poder vivir de él. Tal cual como el sueño de otras grandes jugadoras del fútbol chileno, como Nicole Sanhueza.

Las pasiones y frustraciones de Macarena Torres

El equipo de sus amores es la U, su padre, su hermano, su tío, su familia es del chuncho. Jugar en la U, el eterno rival de Colo Colo, es su gran sueño. Desde que supo que habían mujeres que hacían del fútbol una profesión, lo quiso. “Yo jugaba porque me gustaba y como no veía equipos de mujeres y era chica, no sabía que habían equipos profesionales”.

La profesionalización del juego femenino es sin duda un avance en equidad de género. Pero la brecha de oportunidades y salarios sigue siendo abismal. “El esfuerzo de los hombres y las mujeres es lo mismo, ambos estamos jugando fútbol profesional”.

Macarena Torres, sin el esfuerzo y apoyo de su familia, sin duda no habría podido llegar a donde está. Desde el aliento en la cancha, hasta la plata para el pasaje de la micro. Para llegar a jugar, zapatos de fútbol y el equipamiento que ella necesita lo ha tenido que costear su familia.

El sueño de Macarena Torres

Pese al desalentador panorama en el tema de la igualdad de género, Macarena Torres sueña en grande. Sus entrenadores se lo han dicho y sus pares también, ella tiene buena técnica, hace un buen juego y tiene proyección en la cancha.

Yesenia Paloma López en Chile, a Alex Morgan en Estados Unidos y a Marta Vieira Da Silva en Brasil. Esas son las referentes de la Maca Torres. Algún día, le encantaría jugar en la Universidad de Chile al lado de jugadoras como Laura De La Torre o en un equipo de EEUU o Brasil.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *